La niña y el Cerdosaurio
La niña y el Cerdosaurio
Había una vez una niña llamada Lía, que se perdió en el bosque mientras recogía flores. Caminó y caminó, pero los árboles eran tan altos y frondosos que no podía ver más allá.
Después de un rato, sintió frío y hambre, así que decidió construir un refugio. Con ramas y hojas formó una pequeña casa, e hizo lámparas con palos y una luciérnaga que encontró revoloteando cerca. Para dormir, buscó lana de oveja, madera y pasto, y así construyó una cama cómoda y calentita.
Una noche, mientras estaba a punto de dormir, escuchó unos pasos fuertes y pesados. Se asustó, pero cuando miró afuera, vio a una criatura extraña: un Cerdosaurio. Era grande como un dinosaurio, pero tenía orejas y hocico de cerdo.
—Niña de la lámpara—le dijo el Cerdosaurio con voz profunda—, ya es hora de que vuelvas a casa. Camina por el bosque y la encontrarás.
Lía tomó su lámpara y caminó con valentía. Buscó y buscó, cruzó ríos, subió colinas y pasó por claros llenos de luciérnagas. Justo cuando pensaba que nunca la hallaría, vio una luz familiar entre los árboles.
Era su casa. Corrió con todas sus fuerzas y encontró a su familia esperándola.
Desde ese día, Lía nunca más tuvo miedo de perderse en el bosque, porque sabía que siempre encontraría el camino de vuelta.
Fin.
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