La Familia Aventurera
La Familia Aventurera
Laly vivía con su papá, su mamá y su perrita Luna en un pequeño pueblo rodeado de montañas y ríos. A todos les encantaba salir de paseo, y cada fin de semana planeaban una nueva aventura.
Un sábado por la mañana, Laly se despertó emocionada.
—¡Papá, mamá! ¿A dónde iremos hoy? —preguntó saltando en la cama.
—Hoy exploraremos un bosque que dicen que tiene una cascada escondida —respondió su papá con una sonrisa.
Luna, la perrita, escuchó la palabra “paseo” y comenzó a mover su colita emocionada.
Prepararon un picnic con sándwiches, frutas y jugo, y pronto estuvieron en camino. La carretera serpenteaba entre colinas verdes, y Luna sacaba la cabeza por la ventana, disfrutando del viento en su carita.
Cuando llegaron al bosque, el aire era fresco y los árboles altos formaban un techo natural. Caminaron por un sendero lleno de flores y escucharon el canto de los pájaros.
—Miren, huellas en la tierra —dijo Laly, señalando el suelo.
—Parece que alguien más ha pasado por aquí —dijo su mamá.
Siguieron las huellas y, después de un rato, escucharon un sonido fuerte y refrescante.
—¡Es la cascada! —gritó Laly emocionada.
Al llegar, vieron el agua cristalina cayendo sobre las rocas. Luna corrió hacia la orilla y comenzó a saltar de alegría. La familia se quitó los zapatos y metió los pies en el agua fría. Luego, extendieron un mantel sobre la hierba y disfrutaron de su picnic.
Pasaron la tarde explorando, recogiendo piedras bonitas y jugando con Luna. Cuando el sol comenzó a esconderse, emprendieron el regreso a casa con el corazón lleno de felicidad.
—Hoy ha sido el mejor paseo de todos —dijo Laly bostezando en el asiento del carro.
—Siempre decimos lo mismo —rió su mamá.
Y así, la familia aventurera siguió explorando nuevos lugares, siempre juntos, siempre felices.
Fin.
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